Desempleado a estar listo para trabajar

Araceli Martínez Ortega | La Opinión
Brian Watt | KPCC
Maya Sugarman | KPCC

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David Williams, quien trabaja para Homeboy Industries, llena papeleo para asistir un curso de construcción manual en Los Angeles Trade Tech College. Fotografía por Maya Sugarman para KPCC.

WATTS - En septiembre pasado, Abigail Flores llegó al WorkSource Center, una agencia de colocación de empleos en el Sur-Centro de Los Ángeles desilusionada. Llevaba por lo menos siete años desocupada, a expensas de la asistencia pública para mantener a sus tres hijos menores.

"Lo que encontré aquí, fue hermoso. Me ayudaron en todo. El primer empleo que me consiguieron fue en una tienda del Dollar Tree. Luego las horas bajaron. Pero ellos mismos me encontraron otro trabajo en un restaurante de hamburguesas donde gano el mínimo", dice Abigail Flores, residente del sur de la ciudad. Ella es una madre soltera de 34 años. Sus hijos tienen 14, 7 y 6 años.

Al tiempo que regresaba al mundo laboral, y a tener un sustento propio para su familia, el WorkSource Center, ubicado dentro del Colegio Comunitario Técnico Vocacional Los Ángeles (LA Trade Technical College en inglés) en Vernon-Central en el sur de la ciudad, le comenzó a dar entrenamiento en la industria hotelera.

Con esas nuevas destrezas, Abigael hará la transición a un empleo de tiempo completo con un mejor salario y prestaciones laborales. "En pocas semanas, va a tener un empleo mejor pagado", dice Deborah Lemus, orientadora del WorkSource Center.

"Honestamente ella está muy bien preparada, tiene un buen 'resume' -curriculum-, y con el adiestramiento va a conseguir un mejor empleo", agrega. Y dice que a muchos personas desempleadas que llegan a este centro, también se les motiva a que terminen la secundaria si no lo han hecho, a que tomen un curso de entrenamiento o vayan incluso a la universidad.

El armario en Los Angeles Trade Tech College tiene trajes, zapatos y corbatas para que los miembros puedan usar los para llevar a entrevistas de trabajo. Fotografía por Maya Sugarman para KPCC.

En el WorkSource Center, enseñan además a los desempleados cómo prepararse para una entrevista de trabajo, y cómo vestirse. "Tenemos ropa, zapatos, corbatas que les proveemos para las entrevistas", cuenta Deborah Lemus.

La transición de la desocupación al empleo para los latinos en el Sur de Los Ángeles, no ha sido fácil luego de la recesión de 2009. Menos aún cuando viven en un área empobrecida con altas tasas de desempleo. Fue justo la falta de empleo una de las poderosas razones que generaron las violentas protestas Watts hace 50 años, según el reporte McCone.

Según el Departamento del Empleo, en 2013, la tasa de desempleo llegó a alcanzar en algunas áreas del sur de la ciudad hasta el 20% contra el 10.9% de la ciudad de Los Ángeles.

Las protestas Watts ocurrieron entre el 11 y 17 de agosto de 1965. Deben su nombre 'Watts' al vecindario del Sur de la ciudad donde tuvieron lugar. El saldo de la rebelión fue: 34 personas muertas, 1,032 heridos, 40,000 dólares en daños a la propiedad, y 3,952 personas arrestados, 500 de ellos menores de edad.

Las recomendaciones dadas en el reporte McCone después de las protestas Watts, fueron la creación de empleos para los desocupados afroamericanos así como trabajos especializados y semiespecializados, proyectos de entrenamiento laboral.

"El desempleo ha mejorado un poco pero estamos todavía con tasas altas", dice Carlos Vasquez, director del WorkSource Center.

"En donde hay más empleo en estos momentos en la ciudad, es en las áreas de construcción y hoteles. Hay muchos edificios que se remodelan, y se construyen nuevos. En el aeropuerto, se renuevan las terminales; y la industria hotelera tiene un repunte", observa.

En el WorkCenter de LATTC abierto en noviembre pasado, tienen computadoras, teléfonos, faxes, y la asesoría de especialistas que ayudan a buscar empleo.

Desde que tiene un empleo, Abigael dice que su vida ha dado un cambio tremendo. "Ya no necesitaba la asistencia pública que no me ajustaba para nada. Ahora saco a mis hijos a pasear. Y veo un futuro con éxito. Quiero estudiar una carrera en computación", sostiene.

Grace Flores recibe formación como cocinero en la cocina internacional en LATTC. De esta manera, ella sería capaz de conseguir un trabajo con un mejor salario. Fotografía por Araceli Martínez para La Opinión.

A UN PASO DEL MUNDO LABORAL

A sus 54 años, Grace Flores empieza a ver la luz al final del camino. Desde 2009 se quedó sin su empleo de tiempo completo, y en una cuantas semanas espera incorporarse a la fuerza productiva.

"Yo trabajaba como consejera de alcohol, drogas, y abuso doméstico, pero vino un recorte, y el empleo se acabó. Todos los trabajos que me salieron después, eran de medio tiempo, y muy lejos de mi casa. Iba a gastar más en el traslado, de lo que iba a ganar", dice Grace, madre soltera de tres hijos, dos adultos y una menor de 15 años.

Esta inmigrante vivió durante dos años de la ayuda económica que le daba el desempleo, después obtuvo asistencia pública. Para Grace Flores, los seis años que pasó en total sin empleo fueron muy duros. “Ganaba 17 dólares la hora. De repente uno ya no devenga nada, y los empleos que me ofrecían eran de diez, doce dólares. Es muy duro bajar de nivel. Lo más difícil fue pedir ayuda al gobierno", recuerda. Hasta que un día le ofrecieron tomar un entrenamiento por dos años de artes culinarias en el LA Trade Technical College.

A la par que cursaba su curso de artes culinarias por las mañanas, Grace Flores trabajaba en la cafetería de la escuela, todas las tardes después de salir de clases. "Eso me ha dado experiencia. Estoy a punto de terminar, y con la ayuda de WorkSource Center, estoy casi adentro del aeropuerto de Los Ángeles, para trabajar en la cocina de un restaurante en la terminal 2", dice. Añade entusiasmada que en su nuevo empleo va a contar con beneficios laborales y el apoyo de un sindicato.

"He vivido con mucha tensión sin un empleo, pero saber que ya tengo uno, que me va a ayudar a tener una mejor vida para mi y mi hija de 15 años, me ha quitado un peso de encima. Ahora soy especialista en cocina internacional", platica contenta.

Estudiantes toman un examen de matemáticas en el primer día de un curso de construcción de siete semanas en Los Angeles Trade Tech College. Fotografía por Maya Sugarman para KPCC.

50 AÑOS DESPUÉS, UN DRAMÁTICO CAMBIO

Al igual que la mayor parte del sur de la ciudad, Watts, el escenario de los disturbios civiles del Sur de Los Ángeles, se ha convertido en un barrio hispano con 69.85% de la población constituida por hispanos. Los afroamericanos representan el 69.85%, según el censo de 2010.

El cambio demográfico comenzó a darse entre 1970 y 1980 cuando el Sur de Los Ángeles pasó de ser 80% afroamericano, y 9% latino a 50.3% afroamericano y 44% latinos. Aunque el sur de Los Ángeles sigue siendo el hogar de la más grande comunidad afroamericana del oeste del país, en la actualidad, los latinos son el grupo étnico predominante en el sur de la ciudad con un 59.66%. Un fenómeno que se dio a partir de la llegada de inmigrantes centroamericanos en busca de vivienda barata.

Pero las condiciones económicas no son muy diferentes a las de hace 50 años. Aunque tras los conflictos, el gobierno federal destinó recursos para programas que atendieron sus causas, y se vieron avances, las raíces de la rebelión de 1965 como las altas tasas de desempleo, aún acosan el sur de la ciudad. La única diferencia es que ahora los mayores afectados son los latinos, inmigrantes de El Salvador, Honduras, Guatemala.

"Ha habido mejoras pero estamos en la lucha, aún el problema número uno del sur de Los Ángeles es el desempleo. El número 2, el bajo índice escolar y la deserción ; y tercero la falta de vivienda", dice sin temor a equivocarse Carlos Vásquez del WorkSource Center.

Esta historia también apareció en La Opinión y KPCC.